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Freud y el caso Dora.

 

Ida Bauer es una  austríaca conocida por haber sido una de las primeras pacientes del Dr. Freud. Por razones de confidencialidad, Freud altera ciertos datos y usa el seudónimo Dora en lugar del nombre real de su paciente. Al recorrer el historial clínico de Dora, ya en las palabras preliminares, Freud menciona la corta duración del tratamiento mientras que en el epílogo explica el modo abrupto en que Dora lo abandona, haciendo alusión al concepto de la transferencia y reconociendo no haber podido dominarla a tiempo.

 

También ha llamado mi atención, los síntomas histéricos presentes en la paciente desde tan temprana edad y descubrir que el esclarecimiento del caso se produce a partir de la interpretación de dos sueños en el marco del análisis.

 

El objetivo de estas líneas  es establecer una analogía entre los sueños recurrentes y la capacidad de repetición en los síntomas histéricos a partir del historial clínico de Dora.

 

En concreto, el primer sueño que Dora trae al análisis, es de suma importancia ya que es un sueño recurrente. La paciente dice haber tenido ese mismo sueño tres noches consecutivas durante su estancia en L. y luego haberlo soñado una cuarta vez en Viena  días antes de su sesión. Esto capta la atención de Freud y junto a la paciente se dispone a interpretarlo. Freud bien sabe que un sueño que se repite no debe ser ignorado pues se trata de un deseo inconsciente que persiste hasta ser llevado a cabo.

 

Por otro lado, la paciente expresa mediante síntomas que se repiten lo que no puede ser dicho de otros modos. Tal es el caso de su afonía y de su  tos nerviosa. El síntoma pide ser escuchado y la repetición de los mismos muestra una insistencia, un retorno que exige su tramitación. Además, cabe destacar que para que el síntoma se repita debe poseer un significado o un valor.

 

Entonces, se concluye  que existe algo común entre el primer sueño recurrente de la paciente y la repetición de sus síntomas histéricos, que puja por manifestarse una y otra vez. Se trata del retorno de lo reprimido que se exterioriza de estas dos formas o se trata del inconsciente  que insiste.

 

Primer sueño de Dora

 

Freud explica que “su sueño se repitió cada noche justamente porque respondía a un designio. Y un designio persiste hasta que se lo ejecuta.” (FREUD, 1905, pág. 60). Ya en su libro “La Interpretación de los Sueños”, Freud (1900)  sostiene que todo sueño es un cumplimiento de deseo, ya que la fuerza que  lo impulsa es un deseo por cumplir proveniente del inconsciente. En el historial clínico de Dora, Freud señala que “un sueño en regla se apoya, por así decir, en dos piernas, una de las cuales está en contacto con la ocasión actual esencial, y la otra con un episodio relevante de la infancia.” (FREUD, 1905, pág. 63).

 

Es decir, que el deseo que crea al sueño tiene su origen en la infancia. Tanto es así que la paciente frente a su situación actual recurre a su historia infantil y convoca a su padre “salvador”. Dora tiene ese sueño recurrente en L., lugar donde había ocurrido aquella escena del lago con el Sr. K. y al darse cuenta que ya no puede cerrar más con llave su habitación, se crea el designio de no permanecer más sola en la casa y de partir con su papá. Freud concluye que “el sueño muda el designio de refugiarse en el padre, ahincado en el inconsciente, en una situación que muestra cumplido el deseo de que el padre la salve del peligro.” (FREUD, 1905, pág. 78). Hasta aquí, queda demostrado a través de este primer sueño de Dora cómo el sueño se constituye con restos diurnos pero también con un deseo inconsciente proveniente de la infancia que en este caso insiste en ser ejecutado.

 

Dora y los síntomas histéricos

 

Freud (1905) encuentra una interpretación simbólica a la afonía de su paciente, ya que, cada vez que el Sr. K.  estaba lejos, ella renunciaba a hablar ; pues hacerlo había perdido valor ya que no podía hablar con él. Al igual que Cäcilie, Dora por medio de su afonía  le otorga a Freud un ejemplo de simbolización. Otro síntoma que se repite es la tos nerviosa de la paciente. Sabemos que un síntoma se produce como una formación de compromiso luego de que haya actuado ahí la represión. Es decir, que en la histeria por medio de la conversión, ese monto de afecto que proviene de la representación inconciliable va a parar al cuerpo. La represión es un mecanismo que cuando fracasa pone en juego el retorno de lo reprimido que regresa como alucinación, o bien como síntomas.

 

En el caso de la tos nerviosa de Dora, Freud encuentra un nexo entre la tos nerviosa de su paciente y la relación del padre con la Sra. K. Dora sostenía que existía una relación amorosa entre la Sra. K. y su padre, pero al mismo tiempo admitía la impotencia de este último. Entonces, Dora se crea una fantasía sexual inconsciente (felatio) expresada a través de la tos. Freud (1905) afirma que un síntoma significa la figuración –realización- de una fantasía de contenido sexual, vale decir, de una situación sexual.

 

Luego de haber analizado el designio oculto en el primer sueño de Dora y la fantasía que generó el síntoma de la tos, se logra establecer la analogía planteada en las primeras líneas  pudiendo entonces decir que la repetición es la repetición de lo traumático (la fijación al trauma) mediante un inconsciente atemporal que insiste en aflorar  a través de los sueños recurrentes o de la repetición de los síntomas histéricos.

 

Conclusión

 

Para finalizar, retomaremos el concepto de transferencia. No nos olvidemos que Dora abandona abruptamente su corto tratamiento y es así que  Freud asume que la transferencia lo había tomado por sorpresa. La transferencia no es otra cosa que la repetición en acto. Ya en Sobre la Psicoterapia de la Histeria, Freud (1895) plantea que la transferencia sobre el médico acontece por enlace falso, siendo esto uno de los obstáculos que se puede presentar cuando la enferma se espanta por transferir a la persona del médico las representaciones penosas que afloran desde el contenido del análisis. Esto fue lo que le sucedió a Dora y lo que la llevó a abandonar la terapia.

 

De este modo, lo que queda excluido del campo de la conciencia como consecuencia de la censura, insiste en ser revelado al sujeto mediante  el sueño,  el síntoma y la transferencia misma como hemos podido comprobar en el historial clínico de Dora. Se trata de un saber del que el paciente  nada sabe a nivel consciente pero que insiste todo el tiempo por ser escuchado.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

  • FREUD, Sigmund (1895): Sobre la Psicoterapia de la Histeria, en Obras Completas, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1976-79, Tomo II, págs. 263-309

 

 

  • FREUD, Sigmund (1900): La Interpretación de los Sueños, en Obras Completas, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1976-79, Tomo V, págs. 543-561

 

  • FREUD, Sigmund  (1905 [1901]): Fragmento de Análisis de un Caso de Histeria, en Obras Completas, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1976-79, Tomo VII, págs. 7-107

 

 

 

 

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© 2018 por Vanina Celeste Lopérfido 

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